Cuando hablamos de informar en el ámbito cotidiano, en realidad nos estamos refiriendo a múltiples experiencias que pueden ser muy distintas entre sí. Los datos transformados en información pueden conducir, si se diseñan adecuadamente, a experiencias positivas de orientación, instrucción, aprendizaje o toma de decisiones. Este último ámbito, el de la toma de decisiones, es un espacio cognitivo donde se relacionan las experiencias y los valores en los que creemos para establecer juicios y por ende realizar acciones. Ese espacio está alimentado permanentemente de símbolos que interpretamos y aceptamos como parte del conjunto de significados con los que construimos nuestra visión particular del mundo.

Hace unos días me enteré de un caso tristísimo de una niña que se defendió a golpes de los insultos y acoso social que le hacían sus compañeros. El suceso casi termina en tragedia pues la niña fue estrangulada y por momentos perdió el conocimiento. Los niños la tildaban de negra, de rara y de hablar con un acento que no era de la región. En los videos que circularon en la red, se puede ver como los incitadores aplicaban valores machistas para empujar al agresor principal a no dejarse amedrentar por una niña, que en su concepción del mundo, es un ser inferior. El entendimiento del mundo en los niños agresores es resultado de la información que consumen cotidianamente y que de alguna manera refuerza patrones androcentristas, racistas y discriminatorios. Sean cuales fueren, los niños actuaron a partir de creencias construidas con los elementos simbólicos que han consumido de su entorno cotidiano. Como vemos, la información pública no es inocua ni neutra, al contrario, la información que reside en la esfera social colabora en la construcción de nuestra visión del mundo y los valores que la rigen. Cada una de la decisiones en la configuración de los mensajes dice cosas que tomamos como parte de nuestra realidad simbólica. ¿Por qué escojo a una modelo rubia o delgada sobre una morena o corpulenta? ¿Por qué hago mofa del modo de hablar de cierto sector social? ¿Por qué para mostrar labores domésticas escojo a una mujer? ¿Por qué los hombres deben ser rudos? Los que nos dedicamos a la producción informativa, tenemos que hacernos socialmente responsables de las decisiones simbólicas que tomamos para diseñar los mensajes públicos, si seguimos reforzando ciertos estereotipos que a la postre resultan discriminatorios, no es de extrañar que los patrones de exclusión social aparezcan cada vez con mayor fuerza.

Publicado el 16 de julio de 2013 en el periódico Milenio de Puebla. Página 19, Expresiones UDLAP